Después del polvo, el océano
El ritmo de Diani es el inverso al del safari: sin despertadores, desayunos largos, comidas descalzo. Los hoteles boutique y las villas privadas se retiran de la playa bajo los cocoteros, y los monos colobos —los acróbatas blanquinegros de la costa— recorren las copas por puentes de cuerda instalados sobre la carretera de la playa.
Días sobre el agua y dentro de ella
Las salidas de snorkel y buceo llegan hasta los jardines de coral del Parque Marino de Kisite-Mpunguti, junto a la isla de Wasini, a menudo escoltadas por delfines. Los paseos en dhow al atardecer, el kitesurf en los bancos de arena de Galu, la pesca de altura y el paddle surf en la laguna llenan las tardes de quienes se cansan de no hacer nada; a nadie se juzga por no cansarse.
Cómo llegar desde el safari
Hay vuelos regulares que conectan las pistas del Mara con Ukunda —la pista propia de Diani, a diez minutos de la mayoría de los hoteles— vía Nairobi Wilson. Desde Tsavo o Amboseli, la ruta por carretera llega esa misma tarde. Tres o cuatro noches completan a la perfección un viaje de sabana y playa; las parejas en luna de miel suelen estirarlo a cinco.
Preguntas frecuentes
¿Cómo combino Diani con un safari?
Volando desde el Mara vía Nairobi hasta la pista de Ukunda, o por carretera pasando por Tsavo. En ambos casos puedes estar en la arena el mismo día en que termina tu último safari.
¿Cuál es la mejor época para Diani Beach?
De diciembre a marzo es lo más cálido y tranquilo; de julio a septiembre encaja a la perfección con la temporada de migración y trae brisas más frescas que agradan a los aficionados al kitesurf. Abril y mayo son los meses de lluvia.

